Jornada laboral y productividad en las economías del Asia Pacífico en la OCDE

Si bien en el contexto global, los países de la región Asia Pacífico son los que tienen jornadas más largas de trabajo, en el marco de la OCDE y en comparación con la realidad de nuestro país, se evidencia que las economías con mayor cantidad de horas laborales no necesariamente se manifiestan en mayor productividad.

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Jornada laboral y productividad en las economías del Asia Pacífico en la OCDE

Al observar las cifras de 2015, Australia es el país de la región asiática que posee la jornada laboral más corta, sin embargo es el que logra mayor productividad. Una situación distinta ocurre en otros países como Corea o Japón, donde las altas jornadas no se condicen con el aporte monetario al Producto Interno Bruto. La revisión de algunas tendencias en el contexto de la OCDE, en la siguiente nota.

Relación entre cantidad de horas y productividad

La realidad laboral de los países del Asia Pacífico que conforman la OCDE es desigual en cuanto al promedio de horas trabajadas por año. Mientras Australia acumula un promedio de mil 665 horas anuales, Corea en el último lugar regional supera las dos mil. Dentro de este eje, Japón se acerca a Australia con mil 719 horas, seguido de Nueva Zelandia con mil 757, siendo los únicos de la región que se sitúan por encima de la media de la OCDE.

Por debajo de este umbral se sitúa Chile, con un promedio anual que llega a las mil 987 horas, solo 126 menos que Corea del Sur, en el último lugar de la región. Pero si se analiza este dato en relación al aporte que cada una de esas horas hace al Producto Interno Bruto (PIB), tenemos que Australia aporta 56 dólares por hora, mientras que Japón 45 y Nueva Zelandia 42. Por su parte, Corea, el país que más trabaja aporta solo 32 dólares, mientras que Chile apenas logra 26 dólares por cada hora de trabajo.

En este ámbito, solo Australia se sitúa por encima del promedio de la OCDE, que es de 51 dólares la hora. Esta correlación indicaría que a mayor cantidad de horas trabajadas, menor es el aporte económico que se realiza al PIB, incluso en Corea, que pese a ser una economía desarrollada, se trabajan 394 horas más que Japón, el país asiático más desarrollado perteneciente a dicho organismo.

Para Efraín Salazar, experto en finanzas y administración de la Universidad de Carolina del Norte, la relación entre cantidad de horas y productividad puede ser directa, aunque es necesario considerar otros factores laborales. “La extensión de la jornada, en efecto, puede ser uno de los factores que determine los niveles de productividad, existen muchos estudios que concluyen en eso en distintas realidades el mundo. Pero lo más importante es que los trabajadores se desenvuelvan en un ambiente laboral estimulante para producir y, sobre todo, crear, pues muchas de las soluciones a problemas que a veces nos toman tiempo, los resolvemos rápidamente si estamos en un entorno de incentivos. El problema en América Latina es que la gran mayoría de los trabajadores ni siquiera cuenta con las condiciones básicas para producir como se les exige, por lo tanto, la alta cantidad de horas en ocasiones puede ser un problema”, señaló

El valor del trabajo y la cantidad de horas

Otro de los indicadores económicos que podría asociarse a la cantidad de horas trabajadas es el PIB por cada persona empleada, que no es más que la división del producto por el empleo total, con el fin de medir el aporte del trabajo. En este ámbito, Australia es el único país por sobre la media de la OCDE con 95 mil dólares anuales por trabajador, para un PIB de 1.339 millones de dólares.

Le sigue Japón con sus mil 719 horas anuales, que aporta 78 mil dólares por trabajador al total de 4.730 millones del PIB. En tercer lugar Nueva Zelandia, con 73 mil y Corea del Sur con 67 mil en el cuarto. En este contexto, Chile tiene un aporte de sus trabajadores empleados de 51 mil dólares anuales, lo que coincide con el análisis anterior en que de los países asiáticos seleccionados, a mayor cantidad de horas trabajadas, no necesariamente implica un aumento en el aporte al crecimiento.

Según Salazar, siempre se marcarán diferencias entre lo que establecen las empresas en sus normas y lo que realmente se trabaja. “Esto pasa porque en muchos empleos se premia el trabajo extra, ya sea en la entrega de bonos por horas adicionales, o por alcanzar más rápido un objetivo determinado. Entonces para las personas que tienen más necesidades económicas, trabajar más tiempo significa aumentar el monto de su remuneración. Si observamos esto en términos de valor acumulado, la cantidad de horas no determina el aumento o disminución del PIB, ya que aquí están en juego otros elementos como el tipo de mercancías producidas, la complejidad de los procesos económicos, calificación de la mano de obra, etc.”, comentó.

Los beneficios que podrían producirse al reducir la jornada laboral

Pese a que las cifras expuestas sean determinantes a la hora de analizar la relación entre horas de trabajo y su aporte real al crecimiento económico, las características culturales de las naciones son determinantes a la hora de evaluar la productividad. Para el caso australiano, según su Reporte Económico de la OCDE 2017, uno de cada cinco trabajadores trabaja más de 50 horas a la semana. Se trata del 14 por ciento de los hombres y el seis por ciento de las mujeres, esto se explica por la desigualdad en la composición de puestos directivos y por la necesidad de los padres de familia de incrementar el ingreso de los hogares.

Una situación distinta vive Japón, donde el gobierno se esfuerza año a año por reducir las excesivas horas de trabajo. Esto porque las extenuantes jornadas laborales producen altas tasas de suicidio en la población. Una tradición corporativa que castiga con horas de trabajo es parte de la cultura que se quiere cambiar, ya que, tal como se señaló en la descripción de las cifras, la productividad no ha acompañado al aumento de las horas.

Ante esta realidad, la OCDE en su Informe de Calidad de Vida recomienda a los gobiernos, que menos tiempo en el trabajo significa más tiempo en la familia. Más aún, las largas horas de trabajo son causa de enfermedades mentales y mayor incidencia en accidentes cerebrovasculares, además de enfermedades al corazón. Asimismo, en cuanto a la brecha de género, el informe destaca que los hombres tendrían más tiempo de cuidar a los niños.

“Es un hecho que cuando observamos mes a mes el comportamiento económico de los países que tienen gran cantidad de feriados, o días puente, el crecimiento económico varía de mayor a menor según la cantidad de días no laborables que tuvieron. Alguien podría sugerir que si quitamos una o dos horas al día podría originarse el mismo efecto. La respuesta está en que la OCDE o el Foro Económico Mundial proponen recudir la jornada laboral, no plantean dejar de producir sino de reacomodar lo que hoy se hace en 10 horas, para que mañana lo hagamos en nueve y pasado en ocho, sin que se le impida a los trabajadores que lo necesiten, trabajar horas adicionales a su jornada. Por lo tanto la variación de los indicadores económicos mensuales o trimestrales podría ser nulo”, enfatizó.

Análisis de la reducción de horas laborales desde el Parlamento

Una mirada particular de esta discusión y del Proyecto que busca reducir la jornada laboral, tuvo el diputado Osvaldo Andrade, presidente de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social, quien expresó su conformidad respecto a discutir sobre la materia. “Valoro ampliamente el debate que abre este proyecto, porque Chile es uno de los países que tiene largas jornadas en relación a los países con los que nos comparamos usualmente, es el país que tiene menor días de vacaciones y la relación entre jornada y productividad es de las peores. Lo interesante de este proyecto es que abre un debate de más amplia repercusión, que tiene que ver con empleo y productividad, y es un debate que tiene mucho sentido”, sostuvo.

Acerca de las posiciones que podrían desarrollarse en la discusión, el parlamentario agregó. “Será constructivo porque se evaluará cómo aumentar la productividad, pero también el rol que cumplen aquí los sistemas de capacitación. De igual manera cómo estamos viendo la jornada laboral y su relación con la cantidad de feriados, vacaciones, pero también como vemos jornadas continuas y discontinuas con acuerdo sindical, y en consecuencia la adaptabilidad pactada, donde ya tenemos avances en el trabajo de los garzones. En síntesis, es interesante que el proyecto abre un debate que hasta ahora estaba larvado y desde ese punto de vista lo valoro”, concluyó.



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