La tensión de los misiles que genera incertidumbre en la península coreana

Pese a que para algunos analistas el lanzamiento de cohetes y las amenazas de Corea del Norte a Estados Unidos serían una “crisis de los misiles en cámara lenta”, para otros sólo son parte del tradicional juego de amenazas del que no resultaría ninguna conflagración bélica.

RED ASIA PACIFICO OPINA

La tensión de los misiles que genera incertidumbre en la península coreana

La exhibición de misiles nucleares en un desfile militar, la simulación de un ataque nuclear a Estados Unidos y el lanzamiento fallido de un cohete de mediano alcance, son parte de las acciones que ha emprendido el gobierno norcoreano en menos de una semana con el fin de llamar la atención respecto de su potencial bélico. Pese a que este tipo de maniobras se repiten desde hace más de 50 años, en esta ocasión las acciones son tomadas por el gobierno norteamericano y por Seúl, de una manera distinta ¿por qué en esta ocasión las amenazas podrían ser más peligrosas? ¿Qué nuevas condiciones produce la posición de Estados Unidos con Donald Trump en la presidencia?. Estas y otras consideraciones, en la siguiente nota.

Una escalada de acciones entre misiles

El 15 de abril de 2017, el gobierno norcoreano desplegó en las calles de Pyongyang todo su arsenal de misiles en un gran desfile militar que conmemora los 105 años de la fundación de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) por parte de Kim Il-Sung, abuelo del actual líder. En el marco de esta gran ceremonia, altos funcionarios del gobierno enviaron un claro mensaje al gobierno de Estados Unidos: su país está preparado para la guerra y podría responder con fuerza cualquier caso de agresión. ”Estamos completamente preparados para afrontar cualquier tipo de guerra con nuestras armas nucleares si EE.UU. ataca la Península de Corea”.

La declaración, no sólo corresponde a un relato bélico que históricamente ha caracterizado a los gobiernos de Corea del Norte, sino también es una respuesta a la declaración realizada el 8 de abril por el gobierno norteamericano de enviar un portaaviones nuclear a la península coreana, nave que finalmente tuvo a Australia como destino final. “Están creando una situación muy tensa que amenaza la paz y la seguridad, no sólo de la región, también del mundo”, vociferó Choe Ryong, considerado el número dos del régimen norcoreano.

El hecho curioso de esta demostración de material bélico, es que sobre un camión de carga se exhibió el nuevo misil balístico intercontinental (ICBM), proyectil que se suma a los ya conocidos Musudan para submarinos, y los KN08 y KN-14, de lanzamiento mediante plataformas móviles. Asimismo, durante dicho acto se proyectaron imágenes de un supuesto ataque sobre una ciudad no especificada de Estados Unidos. El montaje consiste en la ruta de un misil disparado desde Corea del Norte a Norteamérica, que atraviesa el océano Pacífico.

Días después de tal despliegue, el ejército norcoreano realizó la prueba de uno de sus misiles de alcance medio que falló al explotar después de ser lanzado. Este ejercicio se realizó a pocas horas de que Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos iniciara su gira por el Asia, periplo que tendrá el tema coreano entre sus prioridades. “La era de la paciencia estratégica terminó”, anunció la autoridad estadounidense a su llegada a Seúl.

Temor por el costo de posibles errores

Ante tal escalada de acciones, algunos medios de comunicación han realizado llamados de atención sobre la magnitud que estos hechos podrían tener en la estabilidad en el Pacífico. Uno de ellos es el New York Times, que publicó un análisis del experto Robert Litwak, para quien lo que se vive entre Estados Unidos y Pyongyang sería una crisis similar a la de los misiles en Cuba, pero en cámara lenta, ya que a la ambición personal de Donald Trump se sumaría la inseguridad en el liderazgo de Kim Yong-Un, quien no estaría comprendiendo que las armas nucleares cumplen solamente un rol de disuasión.

Tal grado de tensión es percibido también por Wonjung Min, investigadora del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Católica, quien cree que la combinación entre los liderazgos del líder norcoreano y Donald Trump, da una sensación distinta. “Esta situación de amenazas la hemos visto todos los años, es algo que se repite. Aunque, desde el anuncio de llevar misiles estadounidenses a Corea del Sur, el panorama se ha vuelto más conflictivo. Ahora, si consideramos que Donald Trump no es un político tradicional y reacciona de manera distinta, la amenaza de Corea del Norte hoy la podemos ver diferente. Aunque efectivamente, los coreanos aceptamos esta situación de una manera normal, porque así hemos vivido por más de sesenta años”, señaló.

Asimismo para Min, la posibilidad de una nueva crisis de los misiles estaría lejos de materializarse. “Concuerdo más con el análisis que dice que esto es como el cuento de Pedrito y el lobo, porque siempre se espera un enfrentamiento y no pasa nada, por lo que reafirmo que estamos ante una situación repetitiva. Pienso que preocupa más la relación entre China y Estados Unidos, porque apenas fue declarada la instalación de misiles THAAD en Corea del Sur, China empezó a aplicar sanciones económicas, lo que significaría una gran ayuda para Estados Unidos. Donald Trump quería tener una posición distinta para negociar con China, con el fin de que influyeran en la eliminación de armas nucleares de Corea del Norte”, explicó.

El factor chino y la impaciencia norteamericana

Estados Unidos planteó abiertamente desde Seúl que la paciencia estratégica llegó a su fin, dicha frase alude a que no funcionó la espera a que el gobierno norcoreano se deshaga de su arsenal nuclear. Mientras tanto Donald Trump -luego de su encuentro el 8 de abril con Xi Jinping- apuesta por la presión diplomática de China para que el programa nuclear de Corea del Norte llegue a su fin.

Si bien Xi Jinping le comunicó a su homólogo estadounidense que no tenía el control de las decisiones tomadas en Pyongyang, Trump espera a que de igual manera China comience a ejercer presión sobre el gobierno norcoreano, ya que podría producirse una intervención militar unilateral en caso de que China dude demasiado tiempo en resolver el problema norcoreano. Esta declaración coincide con lo expresado anteriormente en una reunión con el presidente de Japón, Shinzo Abe, de que Estados Unidos “continuará reforzando su capacidad militar” frente a Corea del Norte.

Según señala Damen Cook, en un artículo publicado en The Diplomat, Xi Jinping podría ofrecerle a Donald Trump un mayor control sobre los bancos chinos que operan en Pyongyang y garantizar la paralización total de las importaciones de carbón norcoreano, a cambio de que Estados Unidos renuncie a un importante convenio militar con Taipei.

Para la académica de la Universidad Católica, las restricciones a Corea del Norte por parte de China podrían incluso generar un conflicto mayor. “China ya amenazó a Corea del Norte con que va a cortar el suministro de gas y petróleo. Entonces ante esa situación, pese a que hay un convenio económico, si China corta ese envío podría generar otro problema, porque si Donald Trump lanzara un ataque de cualquier tipo a Corea del Norte, generaría una guerra en toda la Península Coreana, y como detrás de Corea del Norte está China, podría producirse una situación lamentable, porque no depende de ambas Coreas. Ante cualquier lanzamiento de misiles, el sacrificio va a ser de los coreanos”, expresó.

Las repercusiones del conflicto al otro lado del Pacífico

Respecto a la posibilidad de que este escenario de incertidumbre en la península coreana genere problemas de seguridad en las rutas marítimas comerciales que utiliza nuestro país para comerciar con el Asia, la académica de la Universidad Católica descartó cualquier situación anómala en este momento, “Solo hay una sensación de mayor incertidumbre porque Estados Unidos siempre está en guerra, aunque no en su territorio, entonces además Donald Trump es impredecible como buen empresario, coincide con la forma impulsiva de Kim Jong-Un, esto hace que el grado de incertidumbre sea mayor”, sostuvo.

Aunque reconoció que de producirse un conflicto, se afectaría el intercambio de bienes y servicios. “En el supuesto de que eso sucediera, influiría en el flujo comercial en la región, por ende, las exportaciones de fruta, cobre o vino a Corea del Sur. Las rutas marítimas comerciales, se verían afectadas, incluso las que se dirigen a China. Pero no creo que estemos frente a un conflicto”, agregó.

No obstante la posibilidad de una conflagración bélica, la amenaza de los misiles por parte de Corea del Norte también significaría un peligro para las rutas comerciales. Sin embargo, aseguró que frente a las ocasionales pruebas, no existiría la intensidad nuclear que los norcoreanos ostentan en sus desfiles. “ No tienen mucha capacidad, dado que es un país muy pobre, solo tiene capacidad para protegerse, es decir, solo defenderse y no atacar. Es como una actitud infantil de decir “tenemos esto, por lo tanto, no nos van a atacar”. Quizás el desarrollo de los misiles no está tan avanzado como el de los tanques, pero Corea del Norte necesita mostrar que tiene su propia defensa y esto es algo que seguirá haciendo”, finalizó.



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