Abriendo la Educación: Libros de Texto Abiertos

por Werner Westermann, Institute for Open Leadership Fellow - Open Policy Network

Abriendo la Educación: Libros de Texto Abiertos

El gobierno de Polonia, al igual que su par chileno, ha estado realizando cada año grandes esfuerzos para fabricar y distribuir textos escolares destinados a sus estudiantes. Entre el año 2006-2014, destinó a ello más de 125 millones de Euros (unos 95 mil millones de pesos). A pesar de la fuerte inversión de fondos públicos, no se lograba completar la demanda de textos en todos los niveles y asignaturas, pues los apoderados debían adquirir, de forma privada, los textos escolares cuyo costo promedio bordeaba los 70 a 140 euros. Al igual que en Chile, la polémica y la protesta social en torno al costo en recursos de aprendizaje no se dejaba esperar en cada inicio de año escolar.

En el año 2012, el gobierno polaco decidió ser el primero en el mundo en crear una iniciativa nacional de Textos Escolares Abiertos (Open Textbooks), en el marco de su programa nacional “Escuela Digital”. En lugar de pagar todos los años altas sumas de dinero, el Ministerio de Educación decidió desarrollar textos licenciados públicamente y con estándares técnicos abiertos que se irían actualizando y mejorando de forma incremental. El gobierno convocó a una Coalición por la Educación Abierta que hoy agrupa a 34 organizaciones públicas y, principalmente, de la sociedad civil, desde desarrolladores de software, activistas de la Wikipedia a agrupaciones de consumidores. 

La industria editorial, la receptora de los recursos públicos y privados en textos escolares, se negó a participar, acusando al gobierno de estatismo, monopolio y competencia desleal, a pesar de reconocer que el precio de los textos había aumentado en un 47% entre el año 2007 y 2014. El punto que bloqueaba la discusión era que el licenciamiento público a través de una licencia Creative Commons de Atribución (CC-BY) involucraba quebrar el monopolio de derechos comerciales a través del Copyright, un monopolio que la industria editorial no estaba dispuesta a perder. El Ministerio de Educación polaco zanjó el tema de manera simple: el interés de los estudiantes y los apoderados es más importante que los derechos comerciales y la riqueza de una industria particular. (Aquí se puede ver un video sobre el proceso de discusión).

En el año 2014 ya fue liberado el primer libro muestra para primero básico (ver portada), y este inicio de año escolar 2015 se liberaron 18 textos escolares abiertos a través de una innovadora plataforma digital.  Aunque la iniciativa piloto ha obtenido cuantioso financiamiento (unos 11 millones de Euros) desde la esfera estatal, la Comisión Europea y de organizaciones civiles, entre las que se encuentra la Fundación Open Society, el ahorro es aún mayor para el erario público y el bolsillo de los apoderados, calculado en más de 170 millones de Euros al año 2020 para esto últimos.

En Chile, aparece la polémica en torno a los altos precios de los textos escolares en un libreto ya conocido cada mes de Marzo: organizaciones ciudadanas apelan al Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), bancadas solicitando antecedentes a la Fiscalía Nacional Económica, el cansancio de los locatarios de libros de recibir los improperios incluso negarse a vender los textos escolares por sus precios excesivos sin justificación.

Mientras tanto, el Ministro de Educación defiende la calidad de los textos escolares distribuidos por el Estado chileno, que fueron adquiridos a un precio 10 o 12 veces menor del costo en el mercado privado. Inaudito, por decir lo menos, ya que estudios aseveran que un texto entregado por el Estado es muy similar y solo posee diferencias cosméticas al compararlo al texto escolar del mercado privado. Mientras la industria editorial intenta justificar lo injustificable, el gerente de la transnacional española Santillana declaraba que los “libros que se elaboran para el sistema público no pueden ser vendidos a privados, puesto que los contenidos le pertenecen al Mineduc”. Las bases de licitación pública 2015 desmienten esta aseveración pues en el ítem de Propiedad Intelectual se declara que “Los derechos de autor de los textos escolares adjudicados pertenecerán íntegramente al contratado, para los efectos de libre comercialización en el mercado privado debiendo en dicho caso eliminar en los textos escolares toda leyenda correspondiente al Ministerio de Educación”.

Si el Estado realiza una alta inversión pública, ¿no parece de sentido común que los contenidos del textos sean también públicos? Más bien parece que los ciudadanos a través de sus impuestos pagan el texto escolar público y, además, deben costear el texto privado, vale decir, pagan dos veces por lo mismo, y la segunda vez pagan muy caro. Crece el consenso de una intervención mucho más radical del Gobierno como forma de regular este ecosistema y mercado tan tergiversado. Una de las medidas más importantes para terminar con los abusos sería la de separar los contenidos de los soportes y su distribución en los procesos de licitación pública de textos escolares. Los contenidos debieran ser licenciados públicamente, mediante licencias Creative Commons, para consagrar su carácter público y asegurar la durabilidad a dichos contenidos, quebrando la falacia de las editoriales de tener que rehacer permanentemente los libros.

Quizás si los textos escolares públicos y privados que hoy se distribuyen fueran de excelente calidad, esta discusión podría pasar a segundo plano frente al aporte e impacto al aprendizaje de nuestros estudiantes.  Pero ocurre todo lo contrario: la calidad de los textos escolares chilenos es sin discusión baja. En el estudio del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES) "Calidad, formato y mercado de los textos escolares en Chile" (2014), se advierte acerca de la mala calidad de los textos escolares locales en torno a tres áreas: su calidad, su formato y la configuración de un mercado que no genera incentivos para la mejora. Se concluye que parece existir un círculo vicioso producido por la mala calidad del material pedagógico elaborado y la ausencia de incentivos de mercado para mejorar. El libro "Textos escolares y calidad educativa"  de Orellana y Soaje (2013) es un estudio cualitativo de la calidad de los textos escolares que entrega el Ministerio de Educación de Lenguaje y Comunicación, e Historia y Ciencias Sociales, que abarca el período entre 2000 y 2010. Este concluye que los textos chilenos son escasos en contenido, proponen metodologías alejadas de la realidad del aula. No obstante cuentan con un atractivo diseño gráfico, carecen de criterio estético al compararlos con textos escolares extranjeros. El problema mayor es que muchos de estos aspectos ya fueron detectados hace 19 años en el estudio "El futuro en riesgo: nuestros textos escolares" de Eyzaguirre y Fontaine (1997), dando cuenta del nulo avance en la calidad de los textos escolares en la últimas dos décadas.

Por el contrario, hoy asistimos a una ola de estudios que dan cuenta de cómo la apertura de los textos escolares genera un mejor y mayor impacto en el aprendizaje de los estudiantes. En una "Evaluación preliminar de ahorros e impactos en el aprendizaje del uso de Textos Abiertos" (2012) en las asignaturas de ciencias desde 6° Básico y 4° Medio con interesantes y prometedores hallazgos: los estudiantes obtienen mejoras en su desempeño académico (mejores notas) con textos que valen 16 veces menos, confirmando que la brecha existente de precios en el mercado público y privado se debe a las políticas comerciales de las editoriales. El estudio "Impacto de Textos Escolares Abiertos en Logros de Aprendizaje en Ciencias en Educación Media" (2014) en el que participaron 4.183 estudiantes y 43 profesores de las escuelas públicas del distrito Nebo, en el Estado de Utah en los Estadios Unidos, da cuenta de que el aprendizaje en Química mejoró significativamente, y en en Física y en Ciencias de la Tierra fue también positivo aunque en menor medida.

Todos nuestros estudiantes merecen más y mejores recursos educativos para enfrentar un desafiante futuro. A la experiencia polaca podemos sumar la de Sudáfrica que a través del proyecto Siyavula desde el 2006 ha trabajado textos abiertos de Matemáticas y Ciencias, siendo reconocidos y distribuidos a sus establecimientos por el Ministerio de Educación de Sudáfrica. Mediante el licenciamiento público de los contenidos de los textos escolares como política pública pueden realizar cuantiosos ahorros para abordar las crecientes demandas y reforma en educación, regular un mercado público y privado abusivo, pero más importante aún, que entregue mejores recursos para que nuestros estudiantes aprendan más y mejor.